lunes, 6 de febrero de 2017

Premios de consolación

Introducción por Magnolia Rivera

La tertulia tiene caras, tonos y ánimos que se encuentran en la literatura y se desencuentran en la realidad de sus señores, entre los fondos de latas de cerveza o los cafés sin azúcar. Esta vez coinciden las visiones de Maleno descritas por Judas Pavlov, narrando así acontecimientos propios del primero, sea de su cotidiano o imaginación, pero en palabras del segundo. El resultado, versos que contienen algo de la esencia de dos cercanos, que si bien distintos para hacer de las suyas con las letras, se vierten juntos en el ejercicio lírico.
Decidimos dejarle las apreciaciones rigurosas a los lectores: por ahora nosotros nos destinamos a seguir descubriendo qué resulta de tanto experimento.



PREMIOS DE CONSOLACIÓN*


No eran metáforas las de esta guitarra
Las lámparas que arriba pendían: Nada de Coney Island
Bellezas transeúntes y ajenas
Una tarde muerta y grisácea, callada
No es mía esta espera y aun así la conservo
Tu no llegar: Mi única certeza

Acordate de esa noche de premios de consolación
La rojiza cobertura del teatro lleno de caras sin nombre
Y mi ropa: Un disfraz de otro tiempo.
Tu florecido vestido trayéndome de golpe al presente
Tantas canciones impropias y escudos de armas viejos
Tú tras el telón, con algo mío en ti
Y yo en otro teatro, sin nada tuyo conmigo

El yo que te quería hasta el fin de los tiempos,
Está ya lejano en otros espacios
Si acaso llegas, no llegues con quien yo era
Sino con quien creo que soy.


*Pensado por Magdaleno Ríos, escrito por Judas Pavlov de Rodas

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